Peregrinación Mariana: un camino de fe y encuentro
Nuestra Peregrinación Mariana del 05 al 16 de septiembre de 2026, fue mucho más que un recorrido por lugares sagrados: fue una experiencia de fe, oración y fraternidad que dejó una huella profunda en el corazón de cada peregrino.
El camino comenzó en Lisboa y continuó hacia Fátima, donde vivimos momentos especiales de recogimiento en la Capelinha de las Apariciones, recorrimos el Vía Crucis de los Valinhos y conocimos las casas de los pastorcitos. Las celebraciones eucarísticas, el rezo del rosario y las procesiones marianas nos permitieron renovar nuestra confianza en la Virgen María.
En Salamanca conocimos algunos de sus lugares más representativos: la Plaza Mayor, la Casa de las Conchas, la Universidad de Salamanca, la Catedral Nueva y la Catedral Vieja, el Convento de San Esteban y el histórico Puente Romano. Durante el recorrido también disfrutamos de hermosas vistas de las catedrales y descubrimos la riqueza histórica, cultural y religiosa de esta extraordinaria ciudad.
La peregrinación continuó hacia Covadonga, donde visitamos su emblemático santuario donde tuvimos la gracia de celebrar la Eucaristía, en un ambiente de profundo recogimiento, gratitud y comunión, rodeado por la extraordinaria belleza natural de Asturias.
También visitamos Garabandal, un lugar de profunda espiritualidad situado entre las montañas de Cantabria. Allí recibimos la bendición de compartir con Jacinta González, una de las cuatro videntes de Garabandal. Este encuentro fue uno de los momentos más especiales y emotivos de nuestra peregrinación y nos permitió vivir una experiencia cercana de oración, reflexión y fe.
Más adelante llegamos a Lourdes, donde visitamos la Gruta de Massabielle, sus basílicas y los lugares relacionados con la vida de santa Bernardita. Uno de los momentos más emotivos fue nuestra participación en la tradicional procesión de las antorchas, durante la cual caminamos unidos en oración, iluminando la noche como expresión de fe, esperanza y devoción a la Virgen María.
En Zaragoza visitamos la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, donde tuvimos el privilegio de celebrar la Eucaristía. Este encuentro ante la Virgen del Pilar fue otro momento de profunda espiritualidad, gratitud y renovación de nuestra fe.
Nuestro recorrido finalizó en Madrid, donde tuvimos la oportunidad de celebrar la Eucaristía en la Parroquia Nuestra Señora de África. Esta celebración fue el cierre perfecto para nuestra peregrinación: un momento para agradecer a Dios por el camino recorrido, por las experiencias compartidas y por todas las bendiciones recibidas.
Cada lugar, celebración y encuentro fortaleció los lazos del grupo y nos recordó que peregrinar es caminar juntos hacia Dios. Regresamos a casa llevando en el corazón recuerdos inolvidables, grandes aprendizajes, nuevas amistades y una fe renovada que permanecerá para siempre.
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