Experimenta la gracia de los diferentes santuarios marianos
Disfruta de una peregrinación católica de 12 días por los santuarios marianos de Fátima, Salamanca, Covadonga, Lourdes, Zaragoza, Madrid, con misa diaria y momentos de mucha reflexión.
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El Santuario de Fátima es un lugar esencialmente dedicado a la oración, donde el Santo Rosario, pedido por la Virgen a los tres pastorcitos, ocupa un lugar central como ofrenda por la paz del mundo. Los peregrinos suelen participar en el rezo del Rosario en la Capelinha, en la Eucaristía diaria y en la tradicional procesión de las antorchas, experiencias que marcan profundamente su visita.
El Santuario ofrece numerosos espacios para el culto y el encuentro con Dios, destacándose la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima y la Basílica de la Santísima Trinidad, con capacidad para 9.000 fieles. Entre ambas se extiende una gran explanada destinada a la oración comunitaria y a las celebraciones multitudinarias.
Además, cuenta con capillas dedicadas a distintos momentos de la vida de Cristo, así como lugares para la Reconciliación y la Adoración Perpetua, brindando al peregrino múltiples oportunidades para vivir una experiencia profunda de fe.
La devoción de los últimos pontífices hacia Fátima ha sido especialmente significativa, destacándose la de San Juan Pablo II, quien tras el atentado sufrido el 13 de mayo de 1981 atribuyó su supervivencia a la protección de la Virgen, afirmando que “una mano materna” había desviado la bala. Años después, el proyectil fue ofrecido al Santuario y colocado en la corona de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.
San Juan Pablo II peregrinó a Fátima en tres ocasiones: 1982, 1991 y 2000. A él se sumaron otros pontífices: Pablo VI en 1967, con motivo del cincuentenario de las apariciones; Benedicto XVI en 2010; y el papa Francisco en 2017, durante el centenario de las apariciones marianas.
Entre los lugares ligados a las apariciones sobresale la Capilla de las Apariciones, centro espiritual del Santuario, donde la Virgen se manifestó cinco veces a los tres pastorcitos. También destacan otros espacios de gran valor histórico y espiritual, como la Loca do Cabeço, el Pozo de Arneiro y Valinhos, vinculados a acontecimientos extraordinarios.
El Vía Crucis de Valinhos invita al peregrino a recorrer un sendero marcado por el silencio, la naturaleza y la oración, que conduce hasta los hogares donde vivieron los pastorcitos en Aljustrel. A lo largo del camino, cada estación ofrece un espacio propicio para detenerse, rezar y meditar, favoreciendo una reflexión profunda sobre la sencillez de vida y la entrega confiada de los videntes. Esta experiencia se enriquece con la visita a otros lugares significativos como la Loca do Cabeço y el Pozo de Arneiro, escenarios de la vida cotidiana de los pastorcitos y de encuentros decisivos con Dios. Son caminos que invitan a la oración pausada, a la contemplación y a una vivencia más profunda del mensaje de Fátima, permitiendo al peregrino caminar exterior e interiormente, acompañado por la fe y el recogimiento.
Valinhos y Aljustrel ocupan un lugar central en la historia de las apariciones de Fátima. En Valinhos y en sus alrededores tuvieron lugar algunos de los encuentros más significativos del Ángel de Portugal y de la Virgen María, acontecimientos que profundizaron el mensaje de oración, conversión y confianza en Dios confiado a los tres pastorcitos. Estos lugares, marcados por el silencio y la sencillez del campo, conservan hasta hoy el carácter recogido que acompañó aquellas manifestaciones.
Por su parte, Aljustrel guarda las casas originales de Lucía, Francisco y Jacinta, humildes hogares que testimonian la vida sencilla, familiar y profundamente creyente de los videntes. La visita a estos espacios permite comprender mejor el contexto humano en el que se desarrollaron las apariciones y cómo, desde una realidad simple, surgió un mensaje que marcaría de manera profunda la historia de la Iglesia.
En Salamanca, el peregrino puede sumergirse en una atmósfera universitaria y cultural, recorriendo sus calles de piedra dorada que reflejan siglos de historia, pensamiento y fe. La visita guiada por las dos Catedrales, junto con el centro histórico, permite contemplar un valioso patrimonio donde el arte, la arquitectura y la espiritualidad se entrelazan en un entorno único.
El itinerario se enriquece con la visita a la Universidad de Salamanca, una de las más antiguas de Europa, cuyo claustro y fachada invitan a descubrir la profunda huella intelectual y humanista que ha marcado la identidad de la ciudad. La experiencia culmina en la Plaza Mayor, espacio ideal para el descanso y la convivencia, donde el peregrino puede disfrutar del encanto local y dejarse envolver por el ritmo sereno de la vida salmantina.
Salamanca, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una de las ciudades universitarias más antiguas de Europa. De origen romano, alcanzó su mayor esplendor en la Edad Media, consolidándose como un destacado centro de saber, fe y cultura.
La ciudad alberga las catedrales Vieja y Nueva, un conjunto excepcional que refleja la evolución del arte sacro desde el románico hasta el barroco, testimonio de la profunda tradición religiosa de Salamanca. Fundada en 1218, la Universidad de Salamanca fue un referente del pensamiento europeo, especialmente durante el Siglo de Oro, gracias a la labor de la Escuela de Salamanca, decisiva en el desarrollo del derecho internacional y la reflexión sobre la dignidad humana.
Hoy, Salamanca conserva su identidad como lugar de encuentro entre fe, conocimiento y vida universitaria, ofreciendo al visitante una experiencia cultural y espiritual de gran riqueza.
La visita al Santuario de Covadonga es una experiencia que invita al silencio y a la contemplación, enmarcada por la imponente belleza de la naturaleza asturiana. Desde la llegada, el entorno transmite una profunda sensación de paz que dispone el corazón para la oración y el encuentro con Dios.
El camino hacia la Santa Cueva, donde se venera a la Virgen de Covadonga, cariñosamente llamada La Santina, se vive como un momento de recogimiento y confianza. En este espacio sencillo y lleno de simbolismo, el murmullo del agua y la presencia maternal de María invitan a presentar las intenciones personales, agradecer y dejarse consolar.
La celebración de la Eucaristía y el tiempo dedicado a la oración personal permiten experimentar Covadonga no solo como un lugar histórico, sino como un verdadero espacio de renovación espiritual. El peregrino se despide con el corazón sereno y fortalecido, consciente de haber vivido un encuentro profundo con la Virgen María.
La Virgen de Covadonga, conocida cariñosamente como La Santina, es uno de los símbolos religiosos y espirituales más importantes de España. Covadonga está estrechamente vinculada a la Batalla de Covadonga (722), considerada por la tradición como el inicio de la Reconquista, cuando Don Pelayo y un pequeño grupo de cristianos resistieron al poder musulmán, dando origen al Reino de Asturias.
Desde entonces, el lugar quedó asociado no solo a un hecho histórico, sino también a una visión providencial en la que la fe cristiana y la confianza en la Virgen María ocuparon un papel central. La tradición atribuye la victoria a su intercesión, venerada en la Santa Cueva, lo que fortaleció su devoción a lo largo de los siglos.
Con el tiempo, Covadonga se consolidó como un importante santuario mariano y centro espiritual para toda España. La construcción de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga, en el siglo XIX, reforzó su relevancia religiosa y simbólica, convirtiéndolo hoy en un lugar de peregrinación donde historia, fe y naturaleza se encuentran.
La visita a los Lagos de Enol ofrece al peregrino una experiencia profunda de encuentro con la naturaleza en el corazón de los Picos de Europa. El ascenso hasta este paraje permite contemplar paisajes de gran belleza, donde el silencio, el aire puro y la inmensidad del entorno invitan a detenerse y a reflexionar. Frente a la serenidad de las aguas y la majestuosidad de las montañas, el peregrino puede vivir un momento de recogimiento interior, reconociendo la grandeza de la creación y renovando el espíritu en un ambiente de paz y contemplación.
Los Lagos de Enol forman parte del Parque Nacional de los Picos de Europa, uno de los espacios naturales protegidos más antiguos de España. Desde tiempos remotos, estas tierras han sido habitadas y transitadas por pastores y pobladores, que encontraron en estas montañas un lugar de sustento, refugio y convivencia con la naturaleza. La actividad ganadera, especialmente la trashumancia, ha marcado durante siglos el paisaje y la vida de la zona, dejando una huella profunda en su identidad cultural.
Con el paso del tiempo, este entorno natural se convirtió en un símbolo del norte de España, no solo por su extraordinaria belleza, sino también por su valor ecológico y patrimonial. Hoy, los Lagos de Enol representan un espacio donde historia, tradición y naturaleza se entrelazan, ofreciendo al visitante la posibilidad de comprender la relación ancestral entre el ser humano y el medio natural, en un entorno que invita al respeto, la contemplación y el cuidado de la creación.
La visita a Lourdes permite al peregrino vivir una profunda experiencia de fe en el santuario donde la Virgen María se apareció a Santa Bernardita. El recorrido incluye la Gruta de las Apariciones, lugar central de oración y recogimiento, así como la participación en la procesión de las antorchas y en el rezo del Santo Rosario, celebrado en varios idiomas junto a peregrinos provenientes de todo el mundo.
El peregrino tiene también la oportunidad de participar en el gesto del agua, un momento sencillo y profundamente espiritual que remite al mensaje confiado por la Virgen a Santa Bernardita y a los signos de sanación que, a lo largo del tiempo, han fortalecido la fe de millones de personas.
La experiencia se completa recorriendo los pasos de Santa Bernardita y visitando los principales espacios del Santuario, como la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, la Basílica de la Inmaculada Concepción y la Basílica subterránea de San Pío X. Asimismo, la participación en la procesión eucarística y en momentos de adoración ofrece un marco propicio para la oración, la contemplación y la renovación espiritual.
Es uno de los destinos de peregrinación más visitados del mundo, famoso por las apariciones de la Virgen María a santa Bernadette Soubirous en 1858. Este santuario es un símbolo de fe, sanación y esperanza para millones de peregrinos que acuden cada año.
La Gruta de Massabielle, donde ocurrieron las apariciones, es el corazón espiritual del santuario, junto con las basílicas que la rodean. Muchos peregrinos acuden a las piscinas para sumergirse en las aguas consideradas milagrosas o, simplemente, para beber de las fuentes, siguiendo el mensaje de penitencia y conversión que la Virgen dejó en este lugar sagrado.
La visita a uno de los santuarios marianos más emblemáticos de España, la Basílica del Pilar, situada a orillas del río Ebro, ofrece al peregrino una experiencia profunda de fe y recogimiento. Este espacio majestuoso invita a la oración personal, a la contemplación y a la veneración de la Virgen del Pilar, a quien miles de fieles acuden diariamente para presentar sus intenciones y agradecer los dones recibidos.
El peregrino puede participar en la celebración de la Eucaristía, acercarse al Santo Pilar en un gesto de devoción y recorrer el interior del templo, admirando su riqueza artística y espiritual. La amplitud de la basílica y la serenidad de su entorno favorecen un encuentro interior con Dios, haciendo de la visita a Zaragoza una experiencia que fortalece la fe y deja una profunda huella en el corazón.
La tradición afirma que la Virgen María se apareció en carne mortal al apóstol Santiago en Zaragoza hacia el año 40 d.C., dejando como signo el Pilar sobre el que se edificó el santuario, lo que la convierte en la advocación mariana más antigua del cristianismo. Desde entonces, Zaragoza se consolidó como un importante centro de devoción y peregrinación.
De origen romano, conocida como Caesaraugusta, la ciudad ha sido testigo del desarrollo del cristianismo a lo largo de los siglos. La actual Basílica del Pilar, construida entre los siglos XVII y XVIII, es hoy un símbolo de fe, historia y tradición, donde la devoción mariana sigue viva y convoca a peregrinos de todo el mundo.
Madrid ofrece al peregrino un espacio de encuentro entre fe, cultura y vida urbana. Los momentos libres permiten recorrer sus templos históricos, pasear por plazas emblemáticas y descubrir la riqueza artística y cultural que caracteriza a la ciudad. La visita se complementa con la posibilidad de disfrutar de su gastronomía y de la hospitalidad madrileña, que aportan calidez y descanso al final del camino.
Este tiempo en la capital se vive como un cierre sereno del itinerario, propicio para la oración personal, la reflexión agradecida y el descanso antes del regreso. Madrid invita a integrar lo vivido durante la peregrinación, ofreciendo un ambiente donde la fe se entrelaza con la cotidianidad y la experiencia compartida.
Madrid alberga importantes templos históricos, como la Catedral de la Almudena, símbolo de la vida religiosa de la capital, junto a numerosos conventos e iglesias que reflejan la profunda tradición cristiana de la ciudad. A lo largo de los siglos, Madrid se consolidó como centro político y cultural de España, especialmente desde el siglo XVI, cuando fue proclamada capital del reino, lo que impulsó su crecimiento urbano, artístico y espiritual.
Su patrimonio cultural es testimonio de diversas etapas de la historia española, visible en sus palacios, plazas y museos, donde se entrelazan fe, arte y vida cotidiana. Hoy, Madrid continúa siendo un espacio de encuentro entre tradición y modernidad, ofreciendo al visitante una visión viva de la historia del país y de su riqueza espiritual y cultural.
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